domingo, 1 de diciembre de 2019

EL PRECIO DE LA LIBERTAD

Como supongo que sabéis, desde hace ya unos cuantos años, el 25 de noviembre se celebra EL DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER. Por ese motivo, el año pasado y dentro de los actos de conmemoración que llevó a cabo Dones d'Olocau, escribí y leí este relato. Con él, quiero destacar la importancia que tiene la sororidad de su entorno, para la persona que sufre un maltrato, pues es la mejor forma de que pueda salir de esa situación, con vida.
Julita
  Acurrucada en un rincón, Carmen sorbe los mocos e intenta contener el torrente de lágrimas que asoma a sus ojos, sin conseguirlo.

  No puede moverse y la culpa se debe a que su cuerpo no responde a ningún movimiento, pues cada vez que lo intenta, siente un dolor desgarrador. Pero, no es el único motivo, lo peor es la angustia que le atenaza las entrañas al pensar que quizá él aún esté cerca.
  No oye sus jadeos ni su respiración agitada, pero, en más de una ocasión, al creerle dormido o ausente, se ha incorporado y su cuerpo ha vuelto a recibir sus golpes.
  Tiene que salir de esa situación, no puede continuar indefinidamente aguantando sus malos tratos día tras día, pero no es capaz de encontrar una solución satisfactoria para cambiarla.

viernes, 1 de noviembre de 2019

FRUSTRACIÓN

Hoy día 1 de noviembre y después de una noche, imagino, ajetreada para muchos mortales, voy a publicar uno de esos pensamientos que se le vienen a una a la cabeza en momentos en que nuestro cerebro se siente obnubilado por problemas que, creemos en ese instante, van a tener difícil solución, aunque la mayoría de las veces nos damos cuenta posteriormente, de que sí que la tienen.

martes, 1 de octubre de 2019

CENA DONES 2019

El día 7 del pasado mes de septiembre, la Asociación Dones d'Olocau a la que, como ya he dicho en otras ocasiones, pertenezco, celebró su cena anual para reunir a todos los vecinos, amigos y familiares a los que les apetece pasar una noche entretenida y de hermandad.
Yo, por mi parte, redacté y leí un escrito que hoy publico aquí para que pueda leerlo quienes se acerquen a estas páginas.
Pongo también el cartel que se hizo para el evento, pues ayuda a tener una idea más clara de la intención de la cena.
Julita

  Hoy es un día muy especial para Dones d’Olocau. Por tercer año consecutivo, hemos reunido aquí, en la Plaza Mayor de nuestro pueblo, a todas las personas que nos importan, a las que nos apoyan, a las que nos ayudan, a las que no nos dejan desistir y nos hacen pensar que la meta, que nosotras mismas nos hemos impuesto, pueda, algún día quizá no muy lejano, hacerse realidad.

  Somos una asociación feminista, pero la palabra feminismo, por mucho que alguno quiera transfigurar, no significa egocentrismo, ni aislamiento, ni siquiera superioridad. Esta palabra significa igualdad, sororidad, ayuda y apoyo.

  Igualdad para todos los seres humanos que poblamos la tierra, independientemente de ser hombres o mujeres.

  Sororidad, una palabra aprobada por la Real Academia de la Lengua hace apenas 9 meses, pero utilizada por Miguel de Unamuno, quien fue el artífice de su existencia, en 1921. Significa hermandad entre las mujeres, por lo que ayuda y apoyo entran dentro de este mismo contexto.

domingo, 1 de septiembre de 2019

EL OBJETO

Estamos ya en septiembre, se van acabando las vacaciones y volvemos a nuestra rutina diaria, los que vuelvan, porque algunos como es mi caso, no encontramos gran diferencia entre un mes u otro. En fin, dejo aquí uno de mis relatos para que cada persona que lo lea, saque sus propias conclusiones.
Julita
  Estoy sentada en la sala de espera de un hospital. Fijo la mirada en algo redondo y rojo, no demasiado grande, que sobresale del techo a poca distancia de donde me encuentro y, me quedo mirando embelesada.

  Me pregunto el motivo de esa atracción, pues a simple vista, no hay nada en ese objeto que pueda fascinar a alguien.

  Continúo fijándome, esta vez con más detalle; el techo, al igual que las paredes, son de un blanco casi impoluto, únicamente degradado por alguna que otra marca, señal inequívoca del paso de personas por esta estancia que, lógicamente, han tenido que ser muchas y pienso que serán otras más las que continuarán pasando y dejando, como sus predecesoras, constancia de ese hecho.

domingo, 18 de agosto de 2019

EL ADIÓS A CÓSMICA

El día 3 del pasado mes de mayo y después de casi 14 años disfrutando de su compañía, nuestra gata Cósmica nos dejó. Yo, como no podía ser de otra manera, le dediqué una despedida que ahora paso a publicar en estas páginas.
Julita
 

miércoles, 31 de julio de 2019

Gustavo y el Mar

Con el cuento de hoy quiero como en otras ocasiones y aunque sea muy modestamente, remover conciencias.
Julita
  Gustavo se encontraba durmiendo plácidamente, el sol se había ocultado hacía ya bastante tiempo y una luna llena, redonda, resplandeciente, ocupaba su lugar.
  ¡Estaba tan cansado! El día entero lo pasó persiguiendo un banco de peces que, a cada momento, giraban y giraban, cambiando de rumbo, con la visible intención de marearle. La verdad era que casi lo habían logrado. Así que dándose cuenta de ello, decidió cambiar de táctica y se escondió detrás de un arrecife.
  Los peces pasaron por su lado sin verle y entonces, el que los guiaba, (supongo que sabéis que estos peces siempre se dejan guiar por el que consideran que es el más listo de todos) decidió que, puesto que el peligro había pasado, ya que no se veía por ninguna parte a Gustavo, dieran la vuelta y se dirigieran a mar abierto.
  Hicieron la maniobra, cambiando de dirección, y su sorpresa fue mayúscula cuando se dieron de bruces con él, que lógicamente había salido de su escondite para cerrarles el paso.
  Hubo una gran desbandada, pero, con gran habilidad, pudo hacerse con dos de ellos para calmar, en lo posible, el hambre por el que le rugía tanto el estómago, pues desde que se despertó, no había conseguido llenarlo.

domingo, 30 de junio de 2019

ANA

Estamos a 30 de junio de 2019, desde hace unos días nos acompaña una ola de calor bastante importante y agotadora, lo que hace que no me apetezca mucho salir de casa, así que he pensado adelantarme y publicar hoy.
Este relato, como todos los que he escrito y supongo escribiré, es fruto de mi imaginación, pero no puedo descartar que en algún momento haya sido, sea o será un hecho real dadas las noticias que llegan desde algunos lugares del planeta.
En fín, aquí os lo dejo.
Julita 
  Ana nunca pensó que podría llegar a oír las palabras que en ese momento salían de la boca de su padre y mucho menos, que fuese su madre quien no pusiese ninguna objeción, sino todo lo contrario, corroboraba cada una de ellas, con una inclinación de cabeza.

  Notó como algo se rompía en su interior y como sus sueños se desvanecían para siempre, se derretían como lo hacía la nieve cuando, jugando, la apretaba en sus manos.
  Sabía que no podía hacerlo, que sus padres no se lo perdonarían, pero no pudo evitarlo, su corazón se impuso a la razón, por lo que, dando un grito, que a todos los que estaban reunidos les pareció imposible que pudiese provenir de un ser humano, se encontró en medio de aquél salón, que ahora se le antojaba desconocido y enfrentándose a ellos les gritó:
—¡No podéis hacerlo! ¡Nunca pensé que fueseis capaces! ¡Vosotros no! ¡Creía y presumía de tener unos padres diferentes, especiales! —Las lágrimas brotaban de sus ojos y hacían casi ininteligibles sus palabras, pero ella no podía callar todos los reproches que se agolpaban en su mente— ¡Quiero estudiar! ¡Llegar a ser una mujer como las demás! ¡No tenéis derecho a disponer de esa forma de mi vida!

sábado, 1 de junio de 2019

Paquito y su abuela

Hoy día 1 de junio de 2019, publico un cuento con el que no intento demostrar ni enseñar nada, únicamente contarlo.
Julita

 Cuando Paquito se iba a su habitación, siempre se quedaba mirando la foto de la abuela de su madre, o sea, la que ahora hubiese sido su bisabuela…, de haber vivido.
  Lo hacía todas las veces que entraba en ella. Esa foto ocupaba el lugar más privilegiado, lo había elegido el propio Paquito, por eso siempre le decía:
—Abuela —pues era así como la llamaba, ya que a la madre de su madre la llamaba yaya y no era lógico repetir el nombre, necesitaba diferenciarlas— vamos a jugar al escondite.
  Paquito se escondía debajo de la cama; dentro del armario; detrás de la mecedora… Y siempre, siempre, su abuela le encontraba.
—Claro —pensaba Paquito— para ella es muy fácil porque puede ver lo que los demás no podemos.
  Por eso lo difícil para él era buscarla, nunca sabía dónde podría haberse metido, miraba por todos los rincones de la habitación, que era el espacio que habían decidido utilizar por acuerdo mutuo, para jugar, no querían que sus padres se enterasen, pues estaba seguro de que le dirían que era imposible lo que hacía. Ellos nunca iban a entender que pudiese jugar con una persona que ya no estaba con ellos. Así que lo mantenía en secreto.

miércoles, 1 de mayo de 2019

DECLARACIÓN DE INTENCIONES

Hoy día 1 de mayo, publico mi Declaración de Intenciones, quizá con ella consiga aclarar ciertas dudas. Julita
   Como quiera que me he dado cuenta de que personas de mi entorno ponen en tela de juicio el verdadero motivo por el que pertenezco a una asociación feminista, he decidido explicar las razones para ello, extendiendo de esta forma dicha aclaración a todas las personas que, conociéndonos o no a las feministas, ponen en nuestra boca declaraciones que en la mayoría de los casos no son ciertas:
  Mi principal meta es conseguir que tanto mis nietas, como sus propias hijas y nietas y todas las mujeres que en un futuro próximo pueblen esta tierra, puedan vivir en un mundo en el que no sea necesario que interioricen conductas que hasta hoy, mujeres de todo el globo y solamente por el hecho de nacer féminas, hemos necesitado adquirir.

  Que no sea obligatorio que vuelvan la cabeza cada dos por tres cuando vayan solas, para asegurarse de que nadie las sigue y no tener que echar miradas furtivas a los rincones y portales oscuros, donde pudiese estar agazapado quien o quienes las puedan sorprender con no buenas intenciones.

lunes, 1 de abril de 2019

CONVERSACIÓN CON MIS PENSAMIENTOS

Estamos a 1 de abril, un día lluvioso de los pocos que se presentan en la Comunidad Valenciana, quizá por eso es por lo que he decidido publicar este relato, o quizá no haya sido por eso, no estoy muy segura, la verdad es que voy a hacerlo. Se que es un poco fuerte, pero también publico otros mucho más suaves, en fín, aquí os lo dejo.
Julita

  Me pediste la mano y te la di.
  Me dijiste: ¿Me das tu cuerpo? Y… te lo entregué.
  Tus besos tenían el sabor de la fruta dulce y madura.
  Estar entre tus brazos era para mí lo más parecido a encontrarme en el cielo.
  Por eso, sin dudarlo y sin que ni siquiera me lo pidieses, te ofrecí lo que consideraba lo más importante: “mi corazón”.
  Vivía entonces en una luna redonda, hermosa, brillante… ¡Estaba segura de que no había nada que pudiese ser mejor que aquello!
  Esa fue la razón por la que, cuando llegó aquel trozo nuestro, aquella vida palpitante que era tanto tuya como mía, fuese la culminación, el deseo cumplido.

viernes, 1 de marzo de 2019

El Conejito Prudente

Bueno,ya estamos en el mes de marzo, pronto llegará la primavera con sus flores, sus trinos, su luz... por eso, quiero aprovechar para publicar un cuento en el que me gustaría hacer entender a quienes lo lean, que no hay ninguna razón para arriesgarnos, enfrentándonos a lo que tenemos claro que no vamos a poder ganar.
Quizá sirva para hacer pensar.
Julita

  ¡Uh! ¡Uh! ¡Uh! Soplaba el viento sin descanso.
  ¡Shrs! ¡Shrs! ¡Shrs! Le contestaban las hojas que colgaban de los árboles y luchaban por mantenerse en su lugar.
  De repente, el cielo perdió su azul y se fue volviendo oscuro, de un color negruzco, amenazante.
  Por si todo eso fuese poco, en ese mismo momento, una luz casi fantasmal rasgó el firmamento, como si de un látigo luminoso se tratase y a continuación, un atroz sonido interrumpió el susurro del bosque.
  El pequeño conejito, que se encontraba en el interior de la madriguera junto a sus padres, escondió la cabeza en el cuerpo de su madre. Pegado a ella y arropado por su suave pelaje, empezó a temblar, muerto de miedo.

viernes, 1 de febrero de 2019

UNA FAROLA CUALQUIERA

Con este relato, me pasó algo parecido a Martín, que cuando lo escribí, dudé en catalogarlo como relato infantil o simplemente relato, o sea para todo tipo de público y, al final, he optado por la segunda etiqueta. No se si estaréis de acuerdo conmigo cuando lo leáis.
Julita
 
  Me encontraba ensimismado escuchando el silencio, era una sensación de paz de la que hacía mucho tiempo no disfrutaba. No quería que esa emoción se escapase de mí, tenía que retenerla; así que cerré los ojos, suavemente, como aquél que consigue mecerse en el sueño dulcemente.
  Aspiré el aire, haciéndole llegar a mis pulmones, un aire limpio, sin degradaciones, no en vano me encontraba en la cima de aquella pequeña montaña, que, con no poco esfuerzo, había conseguido coronar.
  Un destello me sacó de mis ensoñaciones y no tuve más remedio que abrir los ojos, bastante molesto por cierto, al pensar que alguien había osado interrumpir mi tranquilidad.

jueves, 3 de enero de 2019

Martín

Acabamos de estrenar un nuevo año y yo, siguiendo con mi norma de que la empatía se extienda al mayor número posible de seres humanos, publico hoy un relato que, cuando lo escribí, dudé en que categoría emplazarlo, al final, he decidido que forme parte de los relatos infantiles, pues considero que los niños tienen la mente más abierta que los adultos, aparte de otras muchas cosas que vamos corrompiendo según pasan los años.
En fin, espero que os guste.
Julita 
  Las olas descargaban con fuerza sobre la arena de la playa. Diríase que estaban tremendamente enfadadas por algún motivo que únicamente ellas sabían. Una y otra vez, sin descanso, iban y venían del mar a la costa, arrastrando los pequeños guijarros incapaces de hacer frente a su envite.
  Sentado en una roca, Martín contemplaba el espectáculo que se desarrollaba delante de sus ojos mientras dejaba que su mente vagara. Desde su privilegiado lugar dominaba toda la extensión de arena y agua y pensaba que su perspectiva, tan relajante, conseguiría que los recuerdos no volviesen a apoderarse de él, como le estaba ocurriendo continuamente. Debía seguir adelante, pero el problema era que no sabía cómo hacerlo.