Buenos días, hoy 1 de febrero de 2026 publico un pensamiento o reflexión o como queramos llamarlo, que me vino a la cabeza en un momento dado en que, a mi cerebro, le dio por darle vueltas a algo de muy difícil solución.
Bueno, quizá los que me leéis encontréis la respuesta a mi pregunta.
Un saludo.
Julita
Hoy he tenido un sueño del que no quería despertar.
Era un ave que volando contemplaba a la humanidad.
Veía que se abrazaban, que dejaban de luchar, que se acababan las guerras y se sellaba la paz.
De mis ojos resbalaban lágrimas de felicidad y con las plumas del ala las trataba de limpiar.
Pero a la madrugada, cuando dejé de soñar, sin poder remediarlo me asaltó la realidad.
Me acurruqué entre las sábanas, la cabeza me tapé, pues creía que al hacerlo lo podría conservar.
El día vino a mi encuentro, se presentó sin más, me obligó a levantarme y el lecho abandonar.
Y le hice la pregunta que no quiso contestar:
—¿Por qué los humanos somos tan difíciles de contentar?
Ahora que estoy despierta, que he dejado de soñar, que mi corazón se encoje y me cuesta razonar, quisiera seguir preguntando; quizá la consulta al viento mandar porque tal vez exista alguien que me la pueda aclarar.
Julita San Frutos©
