lunes, 1 de enero de 2018

El Partido

Se ha acabado el mes de Diciembre, con el que este blog ha cumplido su primer aniversario, pero también ha sido el motivo de que nos hayamos despedido del año 2017. Nos encontramos en el primer día del 2018 y en este momento quiero dar las gracias a todos los que os habéis estado asomando a estas "páginas" para leer lo que se me ocurre escribir y publicar. Por supuesto muy especialmente a los que puedo considerar mis seguidores y a los que sois capaces de ponerme un comentario que me anima a seguir con el objetivo que me marqué en sus inicios.
Hoy, con este cuento, retomo los relatos infantiles que había dejado un poco olvidados últimamente.
¡Espero que os guste cuando lo leáis!
Julita

Se acabó el curso y las vocales y las consonantes
  Antes de continuar os tengo que preguntar si todos las conocéis, me refiero a las vocales y a las consonantes, porque si no es así habrá que pedir a los profesores que os las enseñen.
  Ahora puedo deciros que las vocales son: la A, la E, la I, la O y la U pero las consonantes son muchas, ¡nada menos que 22! y no puedo nombrarlas a todas ya que esta historia se haría muy larga.

  Bien, pues las vocales y las consonantes, pensaron que en el colegio ya no las iban a necesitar tanto, así que, como siempre han sido muy amigas, ya que tienen claro que se necesitan unas a otras para formar las palabras, se les ocurrió la idea de ¡jugar un partido de fútbol!
  ¡Como lo pensaron, lo hicieron! ¡Enseguida se pusieron manos a la obra! Lo primero que necesitaban era un balón, por eso la A y la B que son las primeras y las más responsables, se fueron en busca de los Signos Ortográficos
  Aquí volvemos a tener un pequeño problema, porque creo que los conocéis, pero por el nombre seguro que no os suenan nada, os diré que son el punto, la coma, el acento… y muchos más… ¿Ahora sí que os acordáis de ellos verdad? …
  ¡Vale!
  La A y la B hablaron con el punto, porque es el que tiene la forma más redonda y cómo era de esperar, no hubo ningún problema, al contrario, enseguida estuvo de acuerdo en jugar con ellas, ¡a quién no le gusta jugar al fútbol! De paso, invitaron a todos los demás a que acudiesen a verlo.
  Ahora había que formar los equipos, pero claro, las vocales únicamente son 5 y las consonantes 22, no podían jugar un partido con los equipos tan desequilibrados, así que decidieron que seis de las consonantes se pasarían al equipo de las vocales, de esa forma serían 11 en cada equipo, el resto quedaría en el banquillo para sustituir en caso de que fuese necesario.
  Así que la B se dirigió a todas sus amigas:
─ ¡La que quiera formar parte del equipo de las vocales que lo diga!
  El silencio fue absoluto, estaba claro que ninguna quería formar parte del equipo contrario. Pero como no podía ser de otra forma, porque si no se equiparaban no podrían jugar, de nuevo la B tuvo que tomar la palabra:
─ Está bien, ya que voluntariamente no se va a conseguir nada, seré yo la que decida quien de vosotras tiene que cambiarse. A ver, las que vais después de mí, hasta llegar al número 11, o sea hasta la N, jugareis en nuestro equipo, las siguientes, o sea la Ñ, la P, la Q, la R, la S y la T en el equipo de las vocales, el resto quedarán en el banquillo hasta que sean necesarias.
  Pero claro, tanto las que ella había decidido que pasaran al otro equipo, como las que había dejado de reserva, se dirigieron a ella muy enfadadas:
─ ¿Y tú por qué no te quedas sin jugar o te pasas al equipo de las vocales?
─ Porque yo soy la primera y la que lo ha decidido, también soy la que normalmente tiene que tomar las decisiones, así que además seré la Capitana del equipo y entre la A y yo coordinaremos el partido.
  Después de mucho protestar y renegar, por fin consiguieron empezar a jugar, pero fue un gran lío, porque las consonantes le pasaban la pelota, o sea el punto, a la A pensando que era la H y las vocales hacían lo contrario, se lo pasaban a la H pensando que era la A.
  Hubo que parar el juego para poner orden. Así que la B tomó la palabra de nuevo y les dijo:
─ Bien, hay que encontrar una solución a éste lío y creo que lo que deben hacer es quedarse sin jugar y que salgan dos del banquillo.
  Pero claro, ninguna de las dos estaba de acuerdo con esa solución, la A fue la primera en hablar:
─ No puedo dejar de jugar, soy la Capitana de mi equipo y tengo que dirigir a las demás.
─ ¡Siempre hacéis lo mismo conmigo! ─dijo la H─ Como no tengo sonido pensáis que no puedo hablar y me dejáis a un lado, pero esta vez quiero jugar como las demás.
─ ¡Eso no es totalmente cierto! ─habló de nuevo la B─ Tú sabes que formas parte de nosotras y que te utilizamos siempre que pensamos que nos haces falta. En fin, habrá que arreglarlo de otra forma…
  Se montó un gran jaleo, las vocales lógicamente no querían que la A dejase de jugar. A las consonantes les daba lo mismo, porque si no jugaba la H jugaría una de las que estaban de reserva, pero todas querían dar su opinión alzando la voz ¡la verdad es que les encantaba armar jaleo! Por fin la B consiguió que callaran todas y dijo:
─ Está claro que he cometido un error, no pueden jugar en equipos diferentes, así que lo que vamos a hacer es cambiar a la H al equipo de las vocales y la Ñ pasará al nuestro, de esta forma les dará lo mismo pasar el balón a una u otra y para nosotras también estará claro.
  Reanudaron el partido, pero cada vez que una hacía una falta, la cambiaban por la siguiente que estaba en el banquillo, de esta forma ¡pudieron jugar todas! y fue ¡todo un éxito! ya que acabaron en empate, por lo que se felicitaron mutuamente. Quedaron de acuerdo para volver a jugar otro partido sin  que pasase  mucho tiempo. Por supuesto, en los siguientes cambiarían la composición de los equipos para que no fuesen siempre las mismas las que empezasen el juego, eso sí, las únicas que no iban a cambiar nunca eran la A y la B, pues de algo les tenía que valer ser las más primeras de sus grupos.
  ¡Ah, se me olvidaba! El punto se fue con sus compañeros al acabar el partido, pero no sin antes decirles que le llamasen cada vez que volviesen a jugar.
        Julita San Frutos©
 


6 comentarios:

Carmen Raimundo dijo...

Muy bien, Julita.
Nos lo lees en el próximo taller? Ya sabes que a las compañeras les gusta escuchar, además de leer, tus relatos.
Un saludo.

Juli imagina historias dijo...

Gracias Carmen, yo creía que este cuento ya lo había leído, lo leeré cuando quieras.

Experiencia, dijo...

Este relato es muy gracioso y estoy segura de que ayudará a los niños a conocer mejor las letras ya que es más fácil aprender con humor.

Juli imagina historias dijo...

Gracias Experiencia por tus ánimos y como tú, espero que sirva a los niños, si no para aprender, al menos para entretenerse.

Vegano de Olocau dijo...

Hola y feliz año nuevo. Muy divertido y como muchas veces nos cuesta ponernos de acuerdo aunque sea para algo jovial. Al final siempre se pueden alcanzar soluciones buenas para todos
Saludos

Juli imagina historias dijo...

Si Vegano, feliz año nuevo y como digo en la imagen, si hablamos y comentamos podemos conseguir muchas más cosas, el problema está en no hacerlo. Un abrazo.