lunes, 1 de junio de 2026

JUEGO LIMPIO

Uno de junio de 2026, como sabéis todos y todas que me leéis, siempre me gusta explicar un poco como surgió el relato, o pensamiento o reflexión que publico cada mes, más o menos desde que comencé este blog, pero, en esta ocasión, me es imposible dar una explicación coherente porque, la verdad, no tengo la menor idea de como se me ocurrió, aunque quizá la frase Juego limpio surgió del Taller de Escritura de la Pobla de Vallbona como en otras ocasiones.

En fin, aquí os lo dejo para que podáis leerlo y por supuesto, si os apetece, comentarme lo que os venga a la cabeza.

Un saludo y un muy buen mes de junio.

Julita

Me pedía perdón apoyando su cabeza en mi hombro y llenándome de besos y yo, conmovida por las lágrimas que escapaban de sus ojos y surcaban sus mejillas, se lo daba.

Una y otra vez, después de haber sentido la humillación de sus denigrantes palabras caer sobre mi como si de un cántaro de agua fría se tratara, sucumbía a la trampa de sus caricias, de su mirada suplicante y pensaba que todo se arreglaría, que cambiaría, que llegaría el día en que se daría cuenta del daño que me estaba haciendo.

Y llegó, llegó ese día en que fue consciente de ese perjuicio y, le gustó. Empezó a disfrutar con mi dolor, se regocijaba en mi orgullo herido, en mis lamentos, en mis sollozos y probó a ir más allá.

Recibí su primer golpe aquel día aciago que ha quedado grabado en mi memoria como si hubiese sido hecho con hierro candente y, de nuevo, le perdoné.

Oculté como mejor pude el hematoma que se hizo visible en mi rostro y, aunque el dolor me carcomía por dentro, traté de seguir con mi vida que, poco a poco sentía desmoronarse.

Le quería, le quería tanto que intentaba justificar su actitud mientras pensaba que era yo el problema, que algo hacía mal, que no le comprendía. Llegué a la conclusión de que debía cambiar de actitud, medir mis palabras y mis actos para no alterarle.

Pero cuanto más intentaba yo evitar la violencia, más me la demostraba él. Después de aquél primer golpe vinieron muchos más. Me agarraba del pelo tirándome la cabeza hacia atrás mientras me decía al oído todos los improperios que se le ocurrían y me hacía partícipe de lo que me pasaría si contaba a alguien lo que me estaba haciendo.

No sé en qué momento me di cuenta de que no podía continuar por ese camino. Sabía que no estábamos en igualdad de condiciones y que era muy posible que saliese perdiendo, pero algo tenía que hacer.

Desde luego no sería un juego limpio, pues eso no me serviría de nada. Mi cerebro, que había permanecido dormido, volvió a funcionar. Empecé poniéndole calmantes en la comida, poco a poco, sin que se notase mucho. No lo notó y yo continué. Fui aumentándole la dosis y disfrutando. Por fin era yo la que tenía el mando. Su voluntad me pertenecía.

La sonrisa iluminaba mi rostro, pero él no se daba cuenta pues, cuando me miraba, era con ese aire distraído de quien no es consciente del todo. Fueron días maravillosos, pero como todo lo bueno, estos también tuvieron un fin.

Creo que, en algún momento, quizá porque me relajé, la consciencia volvió a él y se enfrentó de nuevo a mí, como en tantas ocasiones lo había hecho, pero yo supe reaccionar y me aparté en el último momento. Cayó al suelo, no sin antes de que su cabeza diese contra el borde de la mesa de la cocina. Sus ojos se quedaron fijos en mi y la sangre comenzó a manar de la herida.

Hubo un momento en que su mano trató de alcanzarme, nunca supe si me pedía ayuda o perdón, pero yo me quedé impasible incapaz de reaccionar y fue cuando constaté que todo había acabado.

Le dejé ahí, agarré el teléfono y llamé al 112. Les dije sencillamente:

—Mi marido está en el suelo de la cocina. Le sangra la cabeza y no se mueve. Estoy muy asustada. He llegado de la compra y me lo he encontrado así. ¡Por favor ayúdenme!

Julita San Frutos©

 

  

6 comentarios:

Claudia dijo...

👏👏👏👏

Sabrina dijo...

Por desgracia es un relato muy real que describe a la perfección lo que ocurre muchas veces .
Me ha gustado muchísimo , extraordinario ❤️❤️❤️

Juli imagina historias dijo...

Sí Sabrina, es un relato muy real y he intentado que la protagonista tuviese un final que le permitiese resarcirse de tanto sufrimiento, aunque nunca se deba desear la muerte de nadie 🤷‍♀️

Juli imagina historias dijo...

Gracias Claudia porque te haya gustado y me lo demuestres 💜

Marina dijo...

Un relato que pone de manifiesto lo que, desgraciadamente, sucede en la vida real, con un final doloroso porque, a pesar de la maldad de la que son capaces muchos humanos, a los que son cabales les cuesta devolverla y, cuando lo hacen, también les supone sufrimiento. Qué tristeza.

Juli imagina historias dijo...

Sí Marina, cuesta devolverlo, pero como le digo a Sabrina, tuve la oportunidad, porque me vino que ni pintado, darle una solución a la protagonista para poder acabar con tanto sufrimiento y eso fue lo que hice.
Gracias, como siempre, por tu comentario.