Buenos días, 1 de abril de 2026, hoy, como en otras ocasiones, publico un relato que se gestó en el seno del Taller de Escritura de la Pobla de Vallbona, se debió a un viaje de una de nuestras compañeras a Ávila.
Al inmortalizar lo que ella consideró algo original y que compartió con nosotras, dio paso a diferentes historias y, ésta es la mía.
Julita
A pesar de su corta edad, fue consciente de que su vida acababa de dar un gran giro. Las miradas afligidas de los que la rodeaban le hicieron adivinar la realidad de lo que la esperaba a partir de ese momento.
La forma en que la contemplaban y los retazos de las conversaciones que con voz queda susurraban, terminaron por convencerla.
Se sintió tan triste que quiso huir de allí, perder de vista toda aquella parafernalia, pero no supo adónde. Así que subió a su habitación y se dejó caer de bruces en la cama, sollozando. ¿Por qué había ocurrido aquello? ¿No era Dios consciente de que los necesitaba? ¿Por qué le había quitado a los dos? ¿Cómo iba a vivir sin ellos?
Ahora era una huérfana y ninguno de sus hermanos se haría cargo de ella. Tenían demasiados problemas, como había escuchado que les decían a sus padres en más de una ocasión y seguro que no querrían añadir uno más, aunque se tratase de ella.
De repente le vino a la memoria unas postales que sus padres llevaron después de su viaje a Ávila y recordó lo que en una de ellas ponía. Decidió buscarlas sin pérdida de tiempo.
No tardó en encontrarlas, pues sabía dónde las habían guardado y, eligiendo la que le interesaba, acudió como una exhalación al lado de su hermano mayor a quien se la entregó sin pérdida de tiempo.
Él, con el asombro reflejado en el rostro, la tomó de sus manos sin comprender. Ella, secándose las lágrimas que acudían a sus ojos sin poder evitarlo y haciendo caso omiso de las miradas de todas aquellas personas que les rodeaban, le dijo mientras señalaba la postal:
—Mira lo que pone en esta tarjeta: LIMOSNA PARA CASAR DONCELLAS HUÉRFANAS. Sé que es en Ávila porque los papás la trajeron de allí y como yo ahora soy huérfana, pero aún no voy a casarme, la limosna podrás quedártela tú.
Julita San Frutos©

2 comentarios:
Es verdad. Aunque muchas veces haya que rebuscar en todos los rincones de la mente, con perseverancia y buen criterio seguramente se consigue encontrar solución a cualquier problema que se nos plantee, así como tus relatos, Julita, nos hacen reflexionar. Gracias.
Sí Marina, si nos lo proponemos podemos encontrar soluciones a los problemas que se nos vayan presentando.
Gracias por tu comentario.
Un abrazo fuerte.
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